Olivia Munn, la actriz secundaria que se ha convertido en protagonista de la concienciación sobre el cáncer de mama
La intérprete anunció que padecía la enfermedad en 2023, desde entonces ha dado voz a la importancia del diagnóstico temprano, logrando que aumenten las evaluaciones para medir el riesgo de desarrollar la dolencia, como ya pasó anteriormente gracias a Angelina Jolie o Carlos III


La vida de Olivia Munn (Oklahoma, 44 años) dio un vuelco inesperado en abril de 2023. La actriz fue diagnosticada de cáncer de pecho y, un mes después, se sometió a una doble mastectomía. Ella misma compartió en redes sociales la historia, casi un año después de recibir aquel jarro de agua fría, con el objetivo de concienciar de la importancia de realizarse chequeos de manera periódica. En concreto, alentaba a sus seguidoras a realizarse un test gratuito, denominado Breast Cancer Risk Assessment (evaluación de riesgo de cáncer de mama), una prueba de cinco minutos que permite determinar si una mujer tiene un riesgo alto de desarrollar cáncer de pecho en base a una serie de preguntas. Aquel post en su Instagram tuvo una gran repercusión y su mensaje caló: las visitas a la página web del test se multiplicaron, según datos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, entidad que opera la herramienta. Por ello, Olivia Munn ha sido recientemente reconocida como una de las personas del año por la revista Time. “Veo vídeos míos riendo con mi hijo, corriendo por el parque, sintiéndome y viéndome saludable y, mientras, tenía este cáncer agresivo expandiéndose en mis pechos. Pensé, ‘hay muchas mujeres ahí fuera igual que yo’. Puede que no tengan ni idea y que sea demasiado tarde para ellas cuando descubran tener la enfermedad”, expresó la intérprete en una entrevista con la prestigiosa cabecera.
Entre las mujeres que siguieron el consejo de Munn estaba la periodista Alison Hall, que trabajaba en un programa de televisión donde se hicieron eco de la historia de la actriz y ella, como reportera, se realizó el test. Entonces descubrió que tenía un riesgo alto de padecer la enfermedad y sus peores temores se confirmaron cuando acudió al hospital. Por suerte, el cáncer estaba en estado cero, no se había expandido y ese diagnóstico temprano fue clave: “Creo en el poder de contar historias. Olivia Munn, al contar su historia, salvó vidas. Sin duda, contribuyó a salvar la mía. Comparto mi historia con la misma esperanza. Haced el test de evaluación de riesgo de cáncer de mama (con vuestro médico o de manera online) y usad la información para defenderos. La detección temprana y la prevención son el objetivo”, escribió la periodista en una publicación del pasado enero.
No es la primera vez que cuando una celebridad comunica que padece una enfermedad, sobre todo si se trata de dolencias graves y detectables, la sociedad reacciona. Cuando la actriz Angelina Jolie anunció en 2013 que se iba a someter a una doble mastectomía preventiva, desató una oleada de preguntas en las consultas de oncología. Según relató la oscarizada actriz, en su caso se le detectó una alteración en el gen BRCA1 que disparaba el riesgo de desarrollar cáncer de pecho a lo largo de su vida hasta el 87%, y un 50% en el caso del ovario, enfermedades que acabaron con la vida de su tía y su madre, respectivamente. El denominado “efecto Angelina” fue tal que llegó a tener su lado negativo ante el incremento de peticiones de mastectomías bilaterales innecesarias.

Más recientemente, en enero de 2024, el rey Carlos de Inglaterra anunció que se iba a someter a una operación de próstata (en un primer momento, sin relación con el cáncer, si bien más tarde el palacio de Buckingham anunció que al monarca se le había detectado, a raíz de esa intervención, “una forma de cáncer” que no se concretó), algo que también reflejó su impacto en la sociedad británica. El anuncio de la operación multiplicó las visitas a la página dedicada a esta dolencia en la web del NHS, el servicio público de salud británica. En las 48 horas posteriores al comunicado del problema de próstata del rey, se registraron 26.000 visitas a la página, frente a una media de 1.400 diarias en fechas precedentes. Por otro lado, la organización benéfica Prostate Cancer UK notificó un aumento de más del 100% en el número de personas que utilizaban su verificador de riesgos online al día siguiente de hacerse pública la noticia de la intervención.
Volviendo a Olivia Munn, la intérprete sigue lidiando con la enfermedad. Si bien en este momento dice encontrarse bien, en el discurso pronunciado en la gala organizada este febrero por la revista Time aseguró que tiene por delante “años de tratamiento para el cáncer”. De momento, además de someterse a la doble mastectomía, ha pasado por el quirófano para realizarse una “histerectomía y una ooforectomía. Me han extraído el útero, las trompas de Falopio y los ovarios”, desveló en una charla con la revista Vogue en mayo del año pasado. Mientras, su activismo por promover un diagnóstico temprano de la enfermedad no decae. El pasado octubre protagonizó una campaña de Skims, la exitosa marca de ropa interior de Kim Kardashian, y en las imágenes dejo ver las cicatrices de su mastectomía. “Cada marca en mi cuerpo es una prueba de lo duro que he peleado. Espero que otras mujeres que se han sentido acomplejadas por sus cicatrices vean estas fotos y sientan el amor que les mando”, comentó al respecto.
Munn, formada en Periodismo en la Universidad de Oklahoma, dio sus primeros pasos en la industria con pequeños trabajos en televisión y más tarde como presentadora de programas de entretenimiento. Nadie de su familia tenía un vínculo con la interpretación. Su padre, de ascendencia alemana, irlandesa y británica, y su madre, refugiada de guerra vietnamita asentada en Estados Unidos desde 1975, se separaron cuando ella tenía dos años. Su infancia la pasó en una localidad cercana a Tokio, lugar donde fue destinado el segundo marido de su progenitora. Regresó a Estados Unidos de adolescente, y tras un breve lapso dedicada al periodismo encontró en la actuación su verdadera vocación.
El éxito llamó a su puerta en 2011, cuando formó parte del reparto de The Newsroom, la aclamada serie de Aaron Sorkin sobre el día a día en la redacción de un informativo de televisión. Liderada por Jeff Daniels, la ficción de HBO recibió, en general, buenas críticas, pero terminó tras su tercera temporada. Salvo contadas excepciones, Olivia Munn ha trabajado siempre como secundaria, ya sea en comedias más bien olvidables (Infiltrados en Miami, Fiesta de empresa) o taquillazos de ciencia ficción (Predator, X Men: Apocalipsis).

A lo largo de los años de profesión ha vivido, como muchas compañeras del gremio, episodios traumáticos en los set de rodaje. Hace poco aludió a uno de ellos en Reclaiming, el podcast de Monica Lewinsky. “Hubo otras cosas que me ocurrieron en este set en concreto que realmente no estaban bien y que fueron tan traumáticas que tuve que presentar una queja el estudio”, reveló. Sin especificar en qué rodaje tuvo lugar el incidente ni cuándo, contó que el estudio le ofreció un millón de dólares a cambio de un acuerdo de confidencialidad, algo que ella rechazó.
Como es lógico, el ritmo de trabajo de Munn ha aflojado. En el horizonte, tiene un proyecto pendiente de estreno, la serie Vicios Ocultos, junto a Jon Hamm y Amanda Peet. Se trata de un thriller ambientado en un acaudalado barrio habitado por vecinos con oscuros secretos, y estará disponible en Apple TV a partir del 11 de abril. En el plano personal, comparte su vida con el cómico John Mulaney, con quien se casó en julio de 2024 después de tres años de relación. Son padres de un niño de tres años y una niña de seis meses, nacida por vientre de alquiler.
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